Trastornos de la conducta alimentaria. ¿Qué són y como tratarlos?

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Según los últimos datos estadísticos, y a pesar de todos los esfuerzos sanitarios por prevenir los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), vemos un incremento de estos trastornos en la población española, especialmente en los más jóvenes. A partir del 2019 la prevalencia de los trastornos de la conducta alimentaria en España ha aumentado del 0,14% al 0,9% para la Anorexia nerviosa (AN), del 0,41% al 2,9% para la Bulimia nerviosa (BN) y del 2,76% al 5,3% en el caso de los trastornos de conducta alimentaria no especificado (TCANE).

¿Qué son los TCAs? 

Son un conjunto de condiciones patológicas, psiquiátricas y psicológicas que afectan al comportamiento del paciente con relación a su alimentación, su vida, su aspecto y su entorno. Esta condición produce un cambio en el consumo o en la absorción de alimentos y un deterioro significativo de la salud física o del funcionamiento psicosocial.

¿Cómo se desarrollan los TCA?

Los trastornos de la conducta alimentaria se pueden desarrollar por distintos factores: individuales, genéticos, familiares y sociales.  Dentro los factores individuales se destacan: el sexo femenino con 90% de prevalencia; entre los 12 y los 18 años con mayor prevalencia para AN y entre los 18 y 25 años con mayor prevalencia para BN. También puede afectar los antecedentes de sobrepeso o situaciones de rechazo por el aspecto físico: pubertad precoz, baja autoestima, aspectos psicológicos de la personalidad (perfeccionismo, autoexigencia, necesidad de control, dependencia emocional y miedo) e intolerancia a los estados emocionales negativos – trauma (ejemplo: abuso infantil).

En cuanto a los factores familiares, se suele encontrar una excesiva preocupación por el peso por parte de ellos, una insatisfacción corporal de los padres, expectativas muy elevadas con respecto a los hijos, hábitos alimentarios familiares inadecuados y un ambiente familiar estresante. En cuanto a los factores socioculturales, el pertenecer a grupos de riesgo (bailarinas/es; gimnastas, actores, azafatas…) puede conllevar a desarrollar un TCA, como también personas que sienten una elevada presión social del modelo estético.

También genera riesgo de desarrollar un TCA las Conductas Alimentarias de Riesgo (CAR) como por ejemplo:

la preocupación irracional por ganar peso, atracones, sensación de falta de control sobre la ingesta de alimentos, conductas restrictivas, toma de pastillas adelgazantes, dietas, ayunos, ejercicio como medida compensatoria, conductas purgativas asociadas al uso de laxantes, diuréticos, vómitos, restricción de grupos de macronutrientes (HC, lípidos y proteínas) entre otros. Las CAR suelen aparecer debido a una mala/alterada relación entre el cuerpo y la alimentación, en ocasiones como compensación o manera de reducir la ansiedad o como resultado de la idealización de la delgadez. Las CAR en los TCA suelen aparecer con mayor la frecuencia y duración, ya que en los TCA son más repetitivas y permanentes. Los pacientes no diagnosticados con TCA pueden tener las CAR pero se suelen dar con menor frecuencia e intensidad.

 

¿Quién tiene mayor riesgo de padecer un TCA?

Durante la adolescencia es donde hay mayor riesgo de desarrollo de estas conductas de riesgo debido a los cambios biológicos, psicosociales cursando con una menor autoestima.  El ideal de delgadez en las mujeres y una musculatura idealizada en los hombres son predominantes en esta condición. Los individuos con sobrepeso y/u obesidad son los que más manifiestan las conductas alimentarias de riesgo como estrategias de regulación emocional con una alta probabilidad de desarrollar un TCA. En adultos se han demostrado que la alimentación emocional está asociada longitudinalmente con el aumento de peso y podemos decir que hay una relación entre la desregulación emocional y los atracones.

 

¿Qué tiene que ver hacer “dieta” con las CARs y TCAs?

Se ha generalizado que hacer “dieta” es algo socialmente bien visto y que sea promotor de éxito. Se estandarizan los cuerpos «delgados» como más saludables y deseables. Como resultado de esta cultura, se atribuyen valores morales a los alimentos como «buenos», «malos», «gordos», entre otros. A lo anterior se suma la creciente proliferación en redes sociales de contenidos donde se normaliza el estándar «delgado/musculado” es más “feliz/social” porque tiene más “likes” y comentarios, y esto hace que los individuos se vean más susceptibles, se comparen entre ellos, se sienten inferiores y finalmente desarrollen CARs y/o, dependiendo de otras condiciones se puede llegar a desarrollar los TCAs.

 

Tratamiento nutricional

Una vez las CARs o los TCAs son detectadas y diagnosticadas o el paciente tiene consciencia de que las presenta, es hora de trabajarlos. Se aplican herramientas con base de aceptación corporal, desmentir mitos de ideales de belleza, trabajo de confianza, autoestima y la relación nutricional de familiares y/o amigos. Además, cuando existe algún desorden/desequilibrio nutricional se implementen cambios (por medio de alimentación intuitiva o con dirección) con el objetivo de mejorar la alimentación y la nutrición del paciente con la elaboración de menús semanales, individuales y sobre todo adaptados a sus necesidades. En este tratamiento nutricional nos involucramos en la medida de lo posible al equipo multidisciplinar formado por diferentes especialistas: médico especialista, psicólogo, psiquiatra y todos aquellos actores que representen cambios en el paciente.

Tal y como hemos comentado, en las CARs y tca se intenta reducir  patrones y adaptar las pautas nutricionales en acorde a la tolerancia y estado de evolución del paciente. Podemos decir que el tratamiento de los TCAs es un camino largo que hay que recorrer donde existen muchos obstáculos. Muchas veces la persona puede sentirse poco comprendida por su núcleo más próximo pero los nutricionistas expertos en TCA te acompañarán de la mejor manera (tal como te sientes acompañad@ por otros profesionales)

 

A evitar:

Gran parte de pacientes que frecuentan las consultas de nutrición tienen como objetivo la pérdida de peso, este objetivo a menudo viene acompañado con CARs. Es importante que el nutricionista no incremente el problema promoviendo dietas restrictivas y no entendiendo el problema presente. Es importante estar especializado en la detección y/o actuación de conductas de riesgo de la alimentación, consecuentemente en la prevención de TCA y ya por último aplicar la nutrición más adecuada al trastorno. En una consulta de nutrición, el profesional de la salud debe hacer que el paciente no vea que la alimentación son solo calorías, se debe fomentar el auto cuidado, la medición de variables que no tengan que ver con el peso y las calorías, la intuición, y adaptación de pautas a su momento psicológico. Además, escuchar nuestras emociones/sentimientos a la hora de la comida y plantearse preguntas como: “¿Yo que siento cuando voy a comer?”; “¿Qué etiquetas pongo en la comida?”, “¿Cómo me siento con mi cuerpo?”; “¿La comida me domina?”

 

Dr.Didier Hernández

 

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